Algunas técnicas para ayudar a nuestros hij@s a entender sus emociones con la ayuda del Mindfulness (2ª Parte)

En un artículo anterior veiamos algunas tecnicas de Mindfulness para que nuestros hijos aprendiesen a canzlizr emociones. Aquí van algunas más.

¿Viajamos a Aquilandia?

Una vez que estemos junto a él en su lugar de calma, estaremos preparados para hacer un viaje, una travesía que nos enseñará las herramientas necesarias para el aprendizaje de Mindfulness, un viaje que nos llevará a conseguir calmar sus emociones, reconociéndolas, aceptándolas y regulándolas. Este lugar fomentará su autoconocimiento, la resolución de sus conflictos y posibilitará el entendimiento entre los miembros de la familia.

Viajaremos a Aquilandia, al país del AQUI, y nos guiaremos a través del cuento que lleva su nombre, “Viaje a Aquilandia”, donde a través de cuatro trucos, podremos manejar situaciones emocionales con Mindfulness. Uno de ellos es el truco de la respiración, adecuado para manejar situaciones de enfado de niños/as a partir de 5 años.

Para favorecer el aprendizaje del truco por parte del niño/a, debemos asociarlo a un animal, este animal aparece en el libro como el Cocodrilo Vinilo. De esta forma, cuando el niño haya aprendido la técnica, con solo mencionarle: “Usemos el truco del Cocodrilo Vinilo, parece que necesitamos relajarnos un poco”, sabrá que hacer.

El truco de la respiración

Pasos para su aprendizaje:

  1. Una vez que estemos en su refugio personal, le diremos que es momento de viajar a Aquilandia.
  2. Con ayuda de los objetos que ha dejado allí, empezará a estar más tranquilo/a y le animaremos a que se siente, eligiendo una postura cómoda y que cierre los ojos llevando sus manos al ombligo.
  3. Le contaremos, que los cocodrilos tienen un truco cuando se sienten un poco nerviosos, enfadados o cuando no pueden controlar lo que les pasa, ya que no siempre están tranquilos y necesitan estar quietos, para poder prestar atención a todo lo que sucede y reaccionar de la forma más adecuada. Para ello suelen utilizar el truco de la respiración llamado ATENCIÓN, primera letra de la palabra Aquilandia (A).
  4. Continuaremos diciendo que centre la atención en su respiración, tal y como está en ese momento, lo que importa es que preste atención a cómo se siente, sin analizarlo, ni hacer nada más que respirar, notando como entra y sale el aire por su nariz (Kaiser, 2013). No os preocupéis, si no se siente muy cómodo las primeras veces que presta atención a su respiración o que aparezcan pensamientos que le descentren, es absolutamente normal, todo aprendizaje necesita su tiempo y cada niño/a su ritmo.
  5. Cuando esté más tranquilo/a, podéis hablar de lo sucedido y de su enfado, preguntando acerca de cómo se ha sentido y cómo se siente ahora, buscando conjuntamente soluciones a la situación.
  6. Práctica. Es esencial explicar al niño/a la importancia de su respiración, decirle que, si presta atención a ella, puede notar cómo es, puede sentir cómo cambia dependiendo de cómo se encuentre, donde habrá veces que la perciba más lenta, otras veces más rápida, o quizás más profunda.

Que, con la práctica de observar su respiración, es decir el truco del Cocodrilo Vinilo, comenzará a sentir su cuerpo y su mente de forma diferente, favorecerá su concentración y su relajación, siendo estos aspectos fundamentales que le ayudarán a gestionar sus emociones, ya que podrá reconocerlas, expresarlas y calmarlas.

Pero a veces puede ocurrir que no consiga concentrarse en la respiración, y por ello, su cuerpo y su mente, no se relajan, sino que siguen agitados e inquietos. Esto es normal que suceda, no debéis preocuparos. “Lo que el niño/a puede hacer, es volver a prestar atención a su respiración y tendrá un momento plenamente consciente” (Kaiser, 2013).

Os animo a que viajéis a Aquilandia y practiquéis el truco del Cocodrilo Vinilo, no solo ante una emoción de enfado, sino como una actividad frecuente, ya que su práctica continuada favorecerá que sea más efectiva ante un momento de tensión.

Os espera toda una aventura llena de Mindfulness. ¿Os atrevéis?

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