Las emociones y el cerebro

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Las emociones y el cerebro

La amígdala es una pequeña estructura cerebral, en forma de almendra, que se encarga de procesos importantes como la regulación emocional, las reacciones de huida en situaciones de peligro o la regulación de la conducta sexual, entre otras.

Si te has preguntado alguna vez por qué has actuado en una situación de manera irracional, con mucha ira, angustia y desesperación sin sentido y sin poder controlarlo, la culpa es de la amígdala y su “secuestro amigdalar”, según Daniel Goleman. 

La amígdala es una pequeña estructura en forma de almendra que procesa todo lo que tiene que ver con nuestras reacciones emocionales. 


Algunos de los procesos más importantes de los que se encarga son: 

  • Regula las emociones. Aunque en este proceso intervienen otras regiones del cerebro, la amígdala ocupa un papel fundamental en la experimentación de emociones y en dar respuesta a estas emociones.  Uno de sus muchos núcleos, el núcleo central, es la región del cerebro más importante para expresar respuestas emocionales provocadas por estímulos aversivos. Controla las respuestas de miedo, agresividad, estrés, etc. 
     
  • Es la responsable de escapar en situaciones de peligro, se encarga de recordarnos aquellos traumas infantiles y siempre evoca aquellos recuerdos que nos han hecho sufrir en algún momento de la vida. Gracias a la amígdala corremos si alguien nos está persiguiendo por un callejón una noche cualquiera, nos pone en aviso y aprende que, al día siguiente cuando volvamos a casa de nuevo, no pasemos por ese callejón. Personas con la amígdala dañada no pueden detectar estas situaciones de riesgo o peligro. 
     
  • La amígdala asocia recuerdos con emociones. Es la responsable de recordar situaciones y como nos sentimos en ellas. A medida que avanza nuestra vida y tenemos más experiencias, la amígdala sigue en constante aprendizaje, este aprendizaje sirve para poder tomar las decisiones correctas o evitar hacer daño a los demás. 
     
  • Regula la conducta sexual. Relaciona determinados estímulos con el placer sexual. Es por esto que, cuando percibimos determinados estímulos, reaccionamos con excitación o inhibición sexual. 
     
  • Controla la agresividad. La amígdala es el centro de control de la agresividad. Diversos estudios han demostrado que personas con hiperestimulación de la amígdala reaccionan de manera mucho más agresiva ante estímulos concretos, sin embargo, personas con lesiones en la amígdala presentan reacciones más pobres. 
     
  • La amígdala también se encarga del desarrollo de la empatía y reconocer las emociones de los demás. 


La amígdala es clave en detectar y controlar nuestras respuestas emocionales, además de detectar y reconocer las emociones de los demás. Nos ayuda advirtiéndonos de algún peligro recordando situaciones pasadas y está siempre en constante aprendizaje de nuestras experiencias. 

Por esto, entre otras muchas cosas, la amígdala es una estructura importante en nuestro cerebro. Además de ser fundamental en procesos relacionados con otras estructuras del cerebro y nuestro cuerpo.


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