¿Cómo se crea una adicción?

Determinadas sustancias (no tienen porque ser drogas) suponen un incremento en la disponibilidad de dopamina, mucho más potente que la que tendríamos de forma natural, multiplicando el efecto placentero y motivando a repetir la acción. Cuando estimulamos excesivamente el circuito de la recompensa se dan cambios bioquímicos a nivel cerebral que fortalecen el vínculo adictivo, modificando nuestra relación con el entorno. 

Formas de llegar a la adicción

  • Persona que no necesita esforzarse para conseguir las cosas. Puede obtenerlas de manera inmediata, obteniendo placer por la rápida recompensa. Recompensa que acaba perdiendo el sentido tras su repetición.
  • Persona que a menudo consume productos muy apetitosos, con azúcares y sabores artificialmente buenísimos. Además puede tomarlos siempre que le apetezcan, ya que siempre los tiene a mano. De nuevo, obteniendo placer de manera rápida y sin esfuerzo.

De esta forma, el centro de la recompensa queda boicoteado, las cosas que naturalmente nos provocarían placer dejan de hacerlo, por lo que nos orientaremos hacia sustancias que amplifiquen esta sensación, experiencias más fuertes o conductas que faciliten una descarga de dopamina inmediata. La repetiremos en exceso perdemos el sentido y perdemos el control.

Como vengo diciendo, una adicción puede darse sin probar las drogas, y sin participar en actividades consideradas “problemáticas” (por ejemplo el juego). Una adicción puede crearse con cualquier cosa que nos resulte placentera, a partir de su repetición excesiva. Pero repetir, repetir y repetir no es sólo la razón para volvernos adictos. 

Algo más complejo…

Deberemos tener en cuenta factores genéticos, de aprendizaje, emocionales y motivacionales. Si biológicamente su estructura y funcionamiento le predispone más que a otras. Cómo ha sido educada y qué ha aprendido. Cómo es su autoconcepto y creencias. Qué recursos tiene. Con qué le conecta emocionalmente aquella conducta que le genera adicción. Si se encuentra en un entorno más o menos saludable. Si dispone de recompensas naturales o la mayoría son o están solapadas por algo artificial. 

Si bien es cierto que determinadas cosas estimulan y corrompen el circuito de la recompensa, facilitando que se cree una adicción, demonizar una sustancia o acción en concreto no será la respuesta ni la solución. 

  • Deberemos luchar por cambiar hábitos.
  • Trabajar recursos, creencias y emociones.
  • Cambiar la manera de relacionarnos con la vida en general.

Consultar y trabajar con un especialista en psicología y adicciones, puede ser un buen paso. 

Muévete y recompénsate, come con hambre (alimentos reales) y sáciate, bebe (agua) con sed, ama y abraza. 

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