¡Medícate con sonrisas!

Vivimos rodeados de cambios constantes a los que debemos adaptarnos rápidamente. Pero, a veces, estos cambios nos cogen con la guardia baja y no podemos evitar percibirlos como una amenaza. Un nuevo jefe, una mudanza, el traslado a una nueva ciudad… pueden ser motivo de malestar ante lo inesperado.


¿Cómo podemos minimizar ese malestar?

Todo depende de nuestra actitud frente a estos cambios. Dependiendo de cómo actuemos podremos asumir y adaptarnos a esa nueva realidad de manera más rápida y menos invasiva.

Para conseguirlo, una de las herramientas más poderosas para adaptarnos a los cambios de manera positiva es el sentido del humor. Concretamente, su mecanismo más básico, la risa.


¿Qué beneficios tiene la risa?

Robert McGrath, reputado psicólogo de la Universidad Wisconsin-Madison (EE.UU.) que ha dedicado gran parte de sus estudios a comprobar los beneficios de la risa sobre nuestra salud, ha llegado a estas conclusiones:


A nivel físico y fisiológico:

  • El humor reduce las hormonas del estrés.
  • Una risa intensa aumenta el ritmo cardíaco, estimula al sistema inmune, potencia el estado de alerta y nos hace ejercitar los músculos.
  • Libera substancias como la dopamina y la adrenalina.
  • Oxigena nuestras células.
  • Al reírnos aumentan los niveles de endorfinas, el anestésico natural del cuerpo.

A nivel psicológico y social:

  • Favorece las relaciones sociales.
  • Aumenta el optimismo.
  • Mejora la autoestima.
  • Reduce la sensación de estrés.
  • Favorece la memoria y la creatividad.

Tantos son sus beneficios y aplicaciones positivas a nivel psicológico y físico, que existe una ciencia especializada en su estudio: la Gelotología, fundada por el psiquiatra de la Universidad de Stanford, William F. Fry.


¿Y si no tengo ganas de reír?

Hay momentos en los que, aunque nos gustaría, no tenemos ganas de reír. Peor no tener ganas no significa que no puedas hacerlo. La risa, como muchas otras terapias, se aprende y se entrena. Si quieres iniciar tu entrenamiento y beneficiarte de todos los efectos de la risa, puedes empezar aplicando este simple ejercicio:


Técnica de la risa fonadora.

Practica este ejercicio individualmente o bien con una persona de confianza.

Para qué sirve: Explorar los distintos tipos de risa (“Jaja”, “Jeje”, “Jiji”, “Jojo”, “Juju”). Cada uno de ellos, moviliza una parte diferente de nuestro organismo.

Como se práctica: Túmbate boca arriba y coloca la mano sobre tu abdomen. Seguidamente inspira profundamente y, a la hora de expulsar el aire, di en voz alta “Jaja” varias veces. Repite este ejercicio con todos los tipos de risa: “Jaja”, “Jeje”, “Jiji”, “Jojo” y “Juju”). Poco a poco empezarás a sentir que es más sencillo reírte, hasta que la risa surja de manera natural. ¡Pruébalo a diario y experimentarás todos sus beneficios!

Y si tienes dudas, o quieres saber más sobre estas y otras técnicas, búscame en la app de Psonríe y te ayudaré a recuperar tu sonrisa.


Como decía Victor Hugo: “La risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano”.

Así pues, ¿te atreves a sonreír?

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