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A veces es difícil gestionar nuestras propias emociones, y puede ser aún más difícil gestionarlas en pareja, dando lugar a conflictos.
A veces no somos conscientes de nuestras necesidades, no nos escuchamos, y podemos pagarlo con nuestra pareja.
Otras veces podemos ver al otro como el responsable de nuestras emociones, y hacerle cargo de ellas, esperando que siempre nos satisfaga. Por lo tanto, nos enfadaremos y le veremos como egoísta cuando esto no sucede.
También es posible que tendamos a culpabilizarnos por cómo se siente el otro, intentando a toda costa cubrir sus necesidades emocionales, frustrándonos cuando no sabemos o no podemos hacerlo.
Todas estas posibilidades pueden darse por separado, pero también pueden entremezclarse y sucederse, dando lugar a patrones de conducta muy dañinos.
Reconocer las propias emociones y necesidades tanto propias como de nuestra pareja es esencial, y aun así, nada fácil.
Las emociones son como radares que nos dan pistas de nuestras necesidades. Intenta escuchar qué nos quieren decir. Escucha lo que te dice tu pareja, aunque pueda ser doloroso. Solo de esta forma lo podrás comprender.
La comunicación en pareja es fundamental. Sin embargo, no cualquier tipo de comunicación nos ayuda. Yo me puedo comunicar con reproches, a gritos, atacando al otro. Pero esto tiene unas consecuencias muy negativas para la relación, y no nos ayudan a resolver los problemas.
Una de las mejores formas de comunicar, es expresando lo que nos molesta “desde el yo”. Es decir, en lugar de “Tú me haces enfadar”, decir: “Me ha molestado que hicieras esto, me he sentido X”. Esto, además de ayudarle al otro a entendernos, da un mensaje que es menos probable que se perciba como un ataque.
Ser conscientes de nuestras limitaciones o nuestras dificultades puede ayudarnos a dar pasos para gestionarlas.
Si yo soy consciente de lo que suelo necesitar, qué cosas pueden ayudarme, qué cosas no y que necesito de la otra persona, será más fácil para ambos miembros de la pareja el gestionar los conflictos de cada uno.
Si bien es cierto que no tenemos por qué aguantarlo todo por el bien de la relación, es importante aceptar cómo es el otro. No podemos pretender que sea o se comporte como otra persona, o que piense y haga lo que mejor nos parece a nosotros.
Cada uno somos individuos con una mente y unas necesidades propias. El pretender que el otro sea de cierta manera, nos va a frustrar siempre.
Ante los conflictos, siempre intentar buscar soluciones. No sirve de mucho decir que algo me molesta si no se buscan soluciones que puedan satisfacer a las 2 partes.
Queremos ayudarte a conseguir una mejor versión de ti. Si nos aportas más información sobre tu situación podremos entender mejor qué la provoca:
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