Cómo superar los pensamientos obsesivos

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Cómo superar los pensamientos obsesivos

Los pensamientos obsesivos empiezan a ocupar todo el espacio de la mente, haciendo que la persona no pueda dejar de centrar su atención en hechos negativos, ya sean pasados o los que puedan ocurrir en el futuro. 

Los pensamientos obsesivos empiezan a ocupar todo el espacio de la mente, haciendo que la persona no pueda dejar de centrar su atención en hechos negativos, ya sean pasados o los que puedan ocurrir en el futuro. Esto es fuente de malestar, manifestado en forma de ansiedad, irritabilidad y tristeza.
 

  1. No intentar dejar de pensar: Aunque parezca contradictorio, una de las mejores cosas que se puede hacer para intentar dejar de pensar tanto es, simplemente, no obsesionarse con dejar de pensar en el pensamiento intrusivo. Es decir, si el pensamiento recurrente aparece de forma súbita, intentar dejar de pensar en él de forma consciente lo único que hará será hacerlo más vívido. El pensamiento acabará desapareciendo en algún momento u otro, por eso, lo mejor es tratar de ignorarlo.
     
  2. No darles coba:  Estamos tranquilos en nuestra sala de estar y, de repente, pensamos en la incertidumbre que nos genera el no saber cómo va a acabar la situación actual. Nos levantamos del sillón y empezamos a pensar en escenarios posibles, cada cual más catastrófico que el anterior. Esto es un ejemplo de lo que no se debe hacer. Si viene el pensamiento, no se le debe dar más fuerza como quien le echa leña al fuego.
     
  3. Vivir el momento:  Si nos enfocamos en lo que estamos haciendo en el momento, por muy simple que sea, puede ser una muy buena forma de cortar el pensamiento obsesivo.  Ya sea mientras se está leyendo un libro o, simplemente, estando en la cola de la carnicería, si se está pendiente de lo que se hace y de dónde se está se le quita protagonismo al pensamiento invasivo. No es posible ser plenamente consciente de dos actividades a la vez, por ese motivo, vivir el momento es una muy buena opción para quitarle peso a lo que ha pasado o lo que pueda pasar.
     
  4. No reaccionar emocionalmente: Si se reacciona, ya sea enfadándose o poniéndose triste, se entra en un bucle en el que se le busca más razones para estar preocupado y, encima, se le da mayor gravedad al pensamiento. El objetivo es dejar de prestarles atención, y eso implica también no darles el gusto de causarnos ninguna impresión emocional.
     
  5. Escuchar música relajante: Se trata de una opción simple aunque cómoda y económica, especialmente si las canciones no tienen letra o son cantadas en un idioma que no se entiende.  
     
  6. Cambiar de hábitos: Es bastante posible que los pensamientos que nos preocupen estén ligados a alguna acción que realizamos cada día, aunque pueda parecer que su aparición es completamente aleatoria y sin aparente razón. Es por eso que puede ser muy beneficioso el hacer algunos pequeños cambios en el día a día. Si el cambio se hace de forma radical, se debe ir con cuidado, dado que no es fácil introducir varios hábitos nuevos a la vez. De conseguirse, puede ser una gran fuente de liberación, dado que lo nuevo tiende a ocupar mayor protagonismo en la mente que lo viejo, en lo cual se encuentran los pensamientos obsesivos, haciendo que se preste atención a las nuevas experiencias. 
     
  7. Proponerse una nueva meta:  Muy relacionado con el punto anterior, se puede plantear el alcanzar un objetivo nuevo, el cual hará que se le dedique una mayor atención a éste que no a los pensamientos invasivos. La nueva meta debe ser realista, aunque también suponga un reto. 
     
  8. Mindfulness:  Durante las sesiones en las que se realiza esta actividad se puede estar concentrado en sensaciones físicas, el control de la respiración, la voz del que se encarga de la actividad… Se entra en un estado de profunda tranquilidad, en la que parece que los pensamientos negativos van disipándose cada vez más.
     
  9. Ejercicio físico:  Por todos es sabido que el ejercicio es un buen aliado de la salud tanto física como mental, y no puede faltar a la hora de aprender a cómo dejar de pensar tanto en malos pensamientos. No únicamente tiene la gran ventaja de producir endorfinas sino que, además, especialmente en actividades dirigidas, permite centrar el foco en aspectos como la postura y la realización correcto del movimiento. Además, una vez finalizada la sesión de ejercicio, tanto los músculos como las conexiones nerviosas se van recuperando, además de iniciar cambios que son beneficiosos para el buen funcionamiento del organismo.

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