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En muchas ocasiones las personas evalúan el comportamiento de los demás como agresivo o como sumiso. Aunque nadie se comporta de manera agresiva o sumisa permanentemente, hay personas que tienden a actuar de forma agresiva y otros de manera sumisa ante una situación de conflicto. Descartando elementos de organicidad, adicciones y otros trastornos psicológicos o psiquiátricos, se puede afirmar que esas conductas de agresividad y sumisión están relacionadas con el nivel de autoestima de las personas.
La autoestima es la evaluación que hacemos sobre nosotros mismos, el juicio sobre nuestro valor como personas. Si la autoestima es baja, el individuo siente angustia e inseguridad cuando surge un conflicto y al sentirse amenazado por la situación y por la persona que participan en el conflicto, tiende a pelear (agresión) o a defenderse (sumisión). Otra razón para la ocurrencia de conductas agresivas y sumisas es la aparente ventaja que tienen. En la conducta agresiva, por ejemplo, se puede obtener lo que se desea en el momento y la persona que actúa de esa manera puede sentir poder sobre los demás y liberar sentimientos negativos que le ocasionan tensión. Por otro lado, quienes actúan de manera sumisa pueden evitar rápidamente el conflicto así como sentimientos de culpa en relación con los demás. Sin embargo, posteriormente se produce el malestar psicológico o emocional.
Los comportamientos agresivos y sumisos también se manifiestan o están relacionados con los estilos de comunicación agresivo y sumiso. En las relaciones interpersonales se establecen patrones de interacción, donde generalmente las personas de baja autoestima manifiestan estos estilos de comunicación y actuación. Ello incide en el establecimiento de las relaciones laborales, sociales y familiares. El abordaje para superar esta problemática implica aumentar los niveles de autoestima que permita responder a los demás de manera asertiva ante los conflictos que se presenten en la cotidianidad. La asertividad se basa en una relación donde se expresan las opiniones, sentimientos, necesidades y deseos propios respetando el derecho de los demás. Ello genera mejoría en las relaciones interpersonales, eleva la autoestima y permite un mejor bienestar psicológico o emocional.
Quizá lo más importante es que existen verdaderas ventajas en el comportamiento asertivo y técnicas para desarrollarla. Aprender a responder y comunicarse con asertividad puede llevar al éxito en las relaciones con las demás personas, tanto en los trabajos como con los familiares y otras personas con quienes se establece alguna relación.
Queremos ayudarte a mejorar tu autoestima. Si nos aportas más información sobre tu situación podremos entender mejor qué la provoca:
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